Jerome Thompson – Mount Mansfield, Vermont
Ubicación: Private Collection
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Comentarios: 1 Ответы
Jerome Thompson fue un artista estadounidense que vivió entre 1814 y 2006. Sus obras reflejan el Viejo Oeste, la Guerra Civil y las vastas zonas agrícolas. Captura el espíritu de esa época, evocando el famoso western de todos los tiempos: El Bueno, El Feo y El Malo, con su magistral banda sonora compuesta por Ennio Morricone. ¡Una obra musical impresionante!
Volviendo al artista: la relevancia de su trabajo puede apreciarse aquí: http://www.artnet.com/artists/jerome-b-thompson/past-auction-results. ¡Y mira, tiene un tondo!
Dmitri, he intentado encontrar algo de buena calidad para la galería, pero lamentablemente no ha sido suficiente. Sin embargo, las pinturas son excelentes de todos modos.
Volviendo al artista: en la galería no se encuentra su obra más famosa, El Viejo Pozo de Roble. El éxito de esta pieza fue extraordinario entre los estadounidenses comunes.
http://kerrisdalegallery.com/print/collotype-jerome-thompson-the-old-oaken-bucket/tj001ch-jerome-thompson_the-old-oaken-bucket/
Y para concluir este largo monólogo, quiero destacar la importancia de las relaciones humanas y la futilidad de cualquier guerra.
Disfruten del visionado de este famoso western.
No se puede comentar Por qué?
El valle se presenta como un mosaico de tonos verdes y amarillos, indicativos de campos cultivados y praderas naturales. Un cuerpo de agua, posiblemente un lago o río tranquilo, refleja la luz y las formas circundantes, creando una sensación de profundidad y amplitud. La vegetación ribereña es rica y detallada, con matices que varían desde el verde oscuro hasta el amarillo pálido.
En primer plano, sobre una cerca rústica hecha de madera tosca, se encuentra la figura de un hombre vestido con ropa sencilla. Su postura, relajada y contemplativa, sugiere una conexión íntima con el entorno natural. El hombre mira hacia la montaña, su perfil delineado contra la luz, transmitiendo una sensación de quietud y reflexión. La cerca, además de servir como elemento compositivo que guía la mirada del espectador, podría interpretarse como un símbolo de la frontera entre lo cultivado y lo salvaje, entre el dominio humano y la naturaleza indómita.
La pintura evoca una atmósfera de serenidad y contemplación. Más allá de la representación literal del paisaje, se percibe una intención de transmitir una sensación de conexión espiritual con la tierra. La escala monumental de la montaña contrasta con la diminuta figura humana, enfatizando la insignificancia del individuo frente a la inmensidad de la naturaleza. El uso de la luz y el color contribuye a crear un ambiente bucólico e idealizado, que invita a la reflexión sobre la relación entre el hombre y su entorno. Se intuye una valoración de la vida rural y la belleza agreste del paisaje americano. La composición, con su perspectiva abierta y su enfoque en la vastedad natural, sugiere una aspiración a la libertad y a la trascendencia.