Cosimo Rosselli – Mary with child, two saints and a donor
Ubicación: Palazzo Strozzi, Firenze.
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A ambos lados de la Virgen se sitúan dos figuras masculinas, identificables como santos por sus vestimentas y expresiones solemnes. Uno de ellos porta un báculo, símbolo de autoridad religiosa, mientras que el otro muestra una barba abundante y una mirada penetrante. En primer plano, arrodillado a los pies de la Virgen, se encuentra un hombre ataviado con hábitos oscuros; presumiblemente un donante, cuya presencia sugiere una relación personal y devota con la escena representada. Su gesto de súplica o reverencia refuerza el carácter de intercesión que impregna la obra.
El fondo arquitectónico, estructurado en arcos semicirculares, crea una sensación de profundidad y monumentalidad. A través de estos vanos se vislumbra un paisaje distante, con árboles y edificaciones que sugieren un entorno idealizado y celestial. La banda inferior presenta una escena poblada de figuras humanas, posiblemente narrando algún episodio bíblico o representando la comunidad a la que pertenece el donante.
El uso del color es notable: los tonos azules y rojos dominan las vestimentas de la Virgen y los santos, aportando riqueza visual y simbolismo religioso (el azul asociado a la divinidad y la pureza, el rojo a la pasión y el sacrificio). La iluminación es uniforme, sin contrastes dramáticos, lo que contribuye a una atmósfera de calma y recogimiento.
Subtextualmente, la pintura parece transmitir un mensaje de fe, devoción y protección divina. La presencia del donante sugiere una búsqueda personal de intercesión y salvación, mientras que la representación de los santos refuerza la idea de la mediación entre el hombre y Dios. La escena en la parte inferior podría interpretarse como una alegoría de la comunidad creyente o como un recordatorio de las consecuencias del pecado y la necesidad de redención. En general, la obra se presenta como una invitación a la contemplación espiritual y a la búsqueda de la gracia divina.