Peder Severin Kroyer – Hornbaek en invierno 1891
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El primer plano está ocupado por una serie de postes delgados, probablemente de madera, que se alzan verticalmente desde la nieve. Estos elementos, repetitivos y casi uniformes, crean un ritmo visual que guía la mirada hacia el horizonte. Las sombras proyectadas por estos postes sobre la superficie nevada sugieren una fuente de luz lateral, baja en el cielo, acentuando la atmósfera melancólica y desolada del lugar.
En el segundo plano se distingue un conjunto de edificaciones con techos inclinados, cubiertos igualmente por la nieve. Una torre, presumiblemente perteneciente a una iglesia o algún otro edificio significativo para la comunidad, emerge sobre las demás construcciones, sirviendo como punto focal en la línea del horizonte. La arquitectura es sencilla y funcional, reflejando quizás la modestia de la vida rural.
La pincelada es suelta y expresiva; los contornos se difuminan y los detalles se simplifican, priorizando la impresión general sobre la representación precisa. Esta técnica contribuye a crear una sensación de inmediatez y espontaneidad, como si el artista hubiera capturado rápidamente la atmósfera del momento.
Más allá de la descripción literal, la pintura parece sugerir reflexiones sobre la soledad, la quietud y la fragilidad de la existencia humana frente a la fuerza implacable de la naturaleza. La nieve, omnipresente y uniforme, podría simbolizar una especie de limbo o suspensión temporal, mientras que los postes verticales podrían interpretarse como barreras o limitaciones impuestas por el entorno. La torre en el horizonte, aunque representa un punto de referencia, también se muestra distante e inalcanzable, acentuando la sensación de aislamiento. La escena evoca una introspección silenciosa, invitando al espectador a contemplar la belleza austera y melancólica del invierno danés.