Chinese artists of the Middle Ages (吕纪 - 桂菊山禽图) – Lu Ji
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La estructura central está definida por un robusto tronco arbóreo, representado con una técnica que enfatiza su textura rugosa y la complejidad de sus formas. De este tronco emergen ramas frondosas, cargadas de hojas delicadamente delineadas y flores de tonalidades rosadas y blancas. Estas flores, agrupadas en racimos, aportan un contraste visual a la oscuridad del tronco y sugieren una atmósfera primaveral o estival.
Un grupo de aves, predominantemente pájaros magpie (pitosporas), ocupa el espacio pictórico. Algunas se posan sobre las ramas, con actitudes que denotan tranquilidad y observación; otras están en pleno vuelo, capturadas en momentos fugaces de movimiento. La disposición de estas aves no es aleatoria: parecen interactuar entre sí, creando una sensación de dinamismo y vitalidad dentro del conjunto. Se aprecia un juego de perspectivas que acentúa la profundidad del espacio, con algunas aves situadas más cerca del espectador y otras relegadas a un plano posterior.
La técnica pictórica se caracteriza por el uso de pinceladas sueltas y expresivas, especialmente en la representación de las plumas de los pájaros y las hojas de los árboles. Se percibe una intención de capturar la esencia de la naturaleza más que una reproducción literal de la realidad. La ausencia de detalles superfluos contribuye a la atmósfera serena y contemplativa de la obra.
Subtextualmente, la escena podría interpretarse como una alegoría de la libertad y el movimiento dentro de un entorno natural controlado. Las aves, símbolos recurrentes en el arte asiático, podrían representar la búsqueda de la armonía entre el individuo y su entorno, o incluso aludir a conceptos filosóficos relacionados con la trascendencia y la conexión con lo divino. La composición vertical refuerza esta idea de elevación espiritual, sugiriendo una aspiración hacia un plano superior. El uso del color, con su predominio de tonos cálidos y terrosos, evoca una sensación de estabilidad y permanencia, contrastando con la fugacidad del movimiento aviar. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre la belleza efímera de la naturaleza y el lugar del ser humano en ella.