Chinese artists of the Middle Ages (袁江 - 骊山避暑图) – Yuan Jiang
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La estructura general del cuadro está definida por dos grandes rocas que flanquean el paisaje, actuando como marcos naturales para lo que se despliega entre ellas. Estas formaciones rocosas, meticulosamente detalladas, sugieren una solidez y permanencia ancestral. La técnica de pincelada es evidente en la representación de las texturas pétreas, con trazos rápidos y precisos que capturan la rugosidad de la roca y la vitalidad del musgo que la cubre.
En el centro de la composición, se ubica un complejo arquitectónico de múltiples niveles, presumiblemente una residencia o palacio de recreo. La construcción, con sus aleros curvos y tejados coloridos, irradia una sensación de opulencia y refinamiento. La disposición escalonada del edificio enfatiza aún más la verticalidad inherente al paisaje.
El tratamiento de la vegetación es igualmente notable. Los árboles, representados con pinceladas fluidas y expresivas, se integran armoniosamente en el entorno rocoso, sugiriendo una simbiosis entre la naturaleza y la civilización. La dispersión de los árboles a lo largo del paisaje crea una sensación de profundidad y perspectiva, guiando la mirada del espectador hacia el horizonte distante.
En el plano superior, se vislumbran otras estructuras más pequeñas, difuminadas por la distancia y envueltas en una bruma atmosférica que acentúa la lejanía. Esta técnica contribuye a crear una sensación de inmensidad y misterio, sugiriendo un mundo más allá del visible.
La composición transmite una atmósfera de tranquilidad y contemplación. La ausencia de figuras humanas refuerza esta impresión, invitando al espectador a sumergirse en la serenidad del paisaje. El uso de la perspectiva aérea y el tratamiento sutil de la luz contribuyen a crear una sensación de realismo poético, donde lo natural y lo artificial se entrelazan en una armonía visual.
Subtextualmente, la obra parece aludir a la búsqueda de refugio y retiro en la naturaleza, un tema recurrente en la tradición artística oriental. La residencia central podría interpretarse como un símbolo del poder y el prestigio, pero también como un espacio dedicado al ocio y la contemplación. La integración de la arquitectura con el paisaje sugiere una filosofía que valora la armonía entre el hombre y su entorno. El conjunto evoca una idealización de la vida cortesana, donde el placer estético y la conexión con la naturaleza son elementos esenciales del bienestar.