Unknown painters – Elizabeth (1549-1597), Princess of Sweden, Duchess of Mecklenburg
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La mujer está representada con una expresión serena, casi melancólica. Sus ojos, ligeramente hundidos, transmiten una sensación de introspección y quizás un dejo de tristeza. La boca se muestra entrecerrada en una leve sonrisa que no alcanza a iluminar completamente su semblante. El autor ha prestado especial atención al detalle en la representación de sus rasgos faciales, buscando probablemente capturar una semejanza precisa con el modelo.
La indumentaria es rica y elaborada. Se aprecia un cuello alto, voluminoso y plisado, que rodea su rostro y contribuye a crear una sensación de formalidad y nobleza. Sobre este cuello se distingue un elaborado adorno para el cabello, compuesto por una banda decorada con motivos vegetales y elementos geométricos, posiblemente alusivos a su linaje o estatus social. El atuendo en sí mismo, con sus bordados dorados sobre un fondo oscuro, sugiere riqueza y poderío.
Un elemento particularmente llamativo es la aureola que rodea su cabeza. Aunque no es una representación literal de santidad, su presencia introduce una dimensión simbólica al retrato. Podría interpretarse como una idealización de la figura representada, sugiriendo pureza, virtud o incluso un aura de divinidad. También podría ser una referencia a la importancia política y social que ostentaba la retratada en su época.
El uso del claroscuro es notable; las zonas iluminadas contrastan fuertemente con las áreas sumidas en la sombra, creando profundidad y dramatismo. Esta técnica también contribuye a resaltar los detalles de la vestimenta y el rostro, enfatizando así la importancia de la figura representada.
En general, la pintura transmite una sensación de dignidad, solemnidad y un cierto misterio. La combinación de elementos realistas con toques idealizados sugiere que se trata de un retrato encargado para fines oficiales o personales, destinado a perpetuar la imagen de una mujer de alta alcurnia en su época. La atmósfera melancólica y la mirada introspectiva invitan a la reflexión sobre el destino individual frente al peso de las responsabilidades sociales y políticas.