Unknown painters – Henry IV (1553-1610), King of France
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El autor ha plasmado al retratado con un atuendo formal que denota su alta posición social. Viste una rica capa oscura, posiblemente de terciopelo, adornada con intrincados motivos florales bordados en hilo dorado o plateado. Sobre la capa se distingue una banda azul, presumiblemente una orden o insignia de mérito real. El cuello está cubierto por un elaborado volante de encaje blanco, característico del estilo de la época.
En su mano derecha, el hombre sostiene una cruz de ocho puntas, probablemente una condecoración militar o religiosa. A sus pies, sobre una superficie oscura y sin detalles, se encuentra una corona real, ligeramente inclinada hacia adelante. La presencia de la corona es un elemento clave en la composición, simbolizando el poder y la legitimidad del retratado.
La iluminación es suave y uniforme, enfocándose principalmente en el rostro y las manos del hombre. El fondo, deliberadamente oscuro y neutro, contribuye a resaltar la figura principal y a crear una atmósfera de solemnidad y respeto. La paleta de colores es rica y terrosa, dominada por tonos oscuros como el negro, el marrón y el azul profundo, con toques de dorado que resaltan los detalles del atuendo y la insignia.
Más allá de la representación literal, esta pintura sugiere un retrato psicológico de un gobernante experimentado. La mirada firme y directa transmite una sensación de determinación y sabiduría. Las arrugas en su rostro no se interpretan como signos de debilidad, sino como testimonios de las pruebas y desafíos que ha enfrentado a lo largo de su reinado. La corona, aunque presente, no domina la composición; más bien, se presenta como un símbolo del poder que el hombre ejerce con responsabilidad y gravedad. El gesto de sostener la cruz sugiere una conexión con valores religiosos o morales que sustentan su autoridad. En conjunto, la obra transmite una imagen de nobleza, fortaleza y un sentido profundo del deber real.