Unknown painters – Jacob (1610-1682), Duke of Kurland
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La luz, proveniente aparentemente de la izquierda, modela las facciones del hombre, revelando arrugas marcadas alrededor de los ojos y boca, testimonio de una vida vivida y posiblemente de responsabilidades considerables. Su mirada es directa, aunque no particularmente intensa; transmite más bien una sensación de seriedad y quizás un ligero cansancio. El cabello, castaño oscuro con canas incipientes, está peinado con cierta formalidad, siguiendo la moda de la época.
La vestimenta es notable por su elaborada complejidad. Se distingue un jubón o casaca de terciopelo gris, adornado con intrincados bordados dorados que sugieren riqueza y poder. El cuello alto, ricamente decorado con filigrana plateada, añade una capa adicional de ostentación. La presencia de lo que parece ser una armadura debajo del jubón insinúa un rol militar o al menos una conexión con la defensa del territorio que gobierna.
El autor ha empleado una técnica realista en el tratamiento de los detalles: se aprecia la textura del terciopelo, el brillo sutil del metal y las imperfecciones propias de la piel envejecida. Esta atención al detalle contribuye a la verosimilitud del retrato y refuerza la impresión de que se trata de un individuo real, con una historia concreta.
Más allá de la representación literal, el retrato sugiere subtextos relacionados con el poder, la responsabilidad y el paso del tiempo. La oscuridad circundante podría simbolizar los desafíos o las sombras que acompañan al liderazgo. El rostro marcado por la edad puede interpretarse como un recordatorio de la fugacidad de la vida y la carga inherente a la autoridad. La postura erguida y la mirada firme, aunque no agresiva, denotan una dignidad y una compostura que buscan proyectar una imagen de fortaleza y estabilidad. En definitiva, el retrato busca transmitir una impresión duradera de un hombre investido de poder y consciente del peso de su posición.