Unknown painters – Kristina Magdalena, Countess of Zweibrücken Land, Countess of Baden-Dulach (1616-1662)
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La mujer está ataviada con una indumentaria característica del siglo XVII: un vestido de corte amplio con cuello escotado que revela los hombros, adornado con encajes delicados y bordados. El contraste entre el negro profundo del cuerpo del vestido y la blancura del cuello y las mangas crea un efecto visual llamativo, atrayendo la atención hacia su rostro. Un broche ornamentado se aprecia en el pecho, posiblemente un símbolo de poder o pertenencia a una orden específica.
Su cabello, peinado con rizos que enmarcan el rostro, está adornado con joyas discretas, reflejo de su riqueza y posición social. La expresión es serena, aunque ligeramente melancólica; los ojos, dirigidos al frente, transmiten una sensación de dignidad y quizás un atisbo de introspección. En sus manos sostiene un abanico, un accesorio común en la época que podía servir tanto para regular la temperatura como para comunicar sutilmente emociones o intenciones.
La iluminación es suave y uniforme, sin fuertes contrastes, lo que contribuye a una atmósfera solemne y formal. La técnica pictórica sugiere un enfoque realista, aunque idealizado; se busca representar a la retratada con fidelidad, pero también resaltando sus mejores rasgos.
Subtextualmente, el retrato parece querer comunicar no solo la identidad de la mujer, sino también su estatus social elevado y su carácter virtuoso. La sobriedad en los adornos, aunque lujosos, sugiere una modestia acorde a las virtudes femeninas de la época. La pose formal y la mirada directa implican un sentido del deber y la responsabilidad inherente a su posición. El abanico, más allá de su función práctica, podría simbolizar el control sobre sus emociones o incluso una sutil invitación a la conversación. En definitiva, se trata de una representación cuidadosamente construida para proyectar una imagen de nobleza, virtud y poder.