Unknown painters – Gunilla Bielke (1568-1597), Queen of Sweden
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La mujer presenta una expresión serena, casi melancólica, con una mirada fija y penetrante. Su tez es pálida, característica común en los retratos de la época, posiblemente indicativa de estatus social y pureza. El cabello, recogido bajo un tocado ornamentado, revela mechones que escapan a su estructura, añadiendo una sutil nota de naturalidad a la formalidad del retrato.
El vestuario es sumamente elaborado: un cuello con encajes voluminosos, un corpiño ricamente bordado y adornado con joyas, sugieren una posición social elevada. En sus manos sostiene lo que parece ser un pequeño libro o documento, posiblemente un símbolo de erudición o responsabilidad. A su lado, parcialmente visible, se aprecia la cúspide de una corona, insinuando un poder real o una conexión con la realeza.
El texto inscrito en el borde superior del óvalo, aunque ilegible en detalle, refuerza la idea de una identidad específica y documentada. La composición general transmite una sensación de dignidad y solemnidad, propia de los retratos oficiales destinados a perpetuar la imagen de un individuo importante.
Subtextualmente, se percibe una tensión entre la formalidad impuesta por el protocolo cortesano y una cierta vulnerabilidad expresada en la mirada de la retratada. La palidez de su piel y la expresión melancólica podrían sugerir las presiones y responsabilidades inherentes a su posición social, o incluso aludir a un destino trágico. El uso del óvalo como marco, aunque común en el retrato renacentista, también puede interpretarse como una delimitación, una separación entre la retratada y el mundo exterior, enfatizando su singularidad y aislamiento. La corona fragmentada podría simbolizar una autoridad incompleta o transitoria. En definitiva, la pintura invita a reflexionar sobre la complejidad de la identidad femenina en un contexto histórico marcado por las convenciones sociales y las expectativas políticas.