Unknown painters – Maria Amalia (1746-1804), Archduchess of Austria Duchess of Parma
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La mujer viste un vestido de seda o satén de color crema, adornado con encajes delicados en los puños y escote. Un chal de terciopelo azul oscuro cubre parcialmente sus hombros, aportando contraste cromático y una sensación de opulencia. La joyería es abundante: un collar de perlas, un colgante con cruz, brazaletes en ambas muñecas y un elaborado tocado que corona su cabeza. Este último, particularmente llamativo, exhibe adornos florales y plumas, elementos típicos de la moda del siglo XVIII.
La expresión facial es serena, casi melancólica. Sus ojos, ligeramente hundidos, transmiten una sensación de introspección o quizás un leve desconcierto. La boca está entreabierta en una sonrisa contenida, que no llega a iluminar completamente su rostro. Su mano derecha se extiende hacia adelante, como ofreciendo algo al espectador, mientras que la izquierda sostiene un pequeño pañuelo, posiblemente para disimular alguna imperfección o simplemente como un gesto de modestia.
El tratamiento lumínico es suave y difuso, con una iluminación uniforme que evita fuertes contrastes. Esto contribuye a crear una atmósfera de elegancia y refinamiento. La pincelada es precisa pero no excesivamente detallada, priorizando la representación de las texturas de los tejidos y la delicadeza de la joyería.
Subtextualmente, el retrato parece querer transmitir una imagen de dignidad, virtud y poder. La riqueza de la vestimenta y la joyería son evidentes símbolos de estatus social. Sin embargo, la expresión facial contenida y la pose ligeramente distante sugieren también una cierta carga emocional o un sentido del deber que limita su libertad personal. El pañuelo en la mano podría interpretarse como un símbolo de fragilidad o vulnerabilidad, contrastando con la ostentación del resto de los elementos. En general, el retrato evoca una sensación de formalidad y solemnidad propia de la época, al tiempo que insinúa una complejidad emocional más profunda tras la fachada de nobleza.