Unknown painters – Gustav I (1497-1560), King of Sweden | 308
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El sujeto exhibe una apariencia imponente: su calvicie, acentuada por un fino borde de pelo canoso y una barba cuidada, le confiere una dignidad severa. La mirada es directa, penetrante, transmitiendo una sensación de autoridad y quizás incluso de desconfianza. La expresión facial es contenida, sin mostrar abiertamente emociones; se intuye más que se revela.
El vestuario resulta particularmente llamativo. Se aprecia un atuendo ricamente decorado con intrincados diseños dorados sobre un fondo oscuro, probablemente terciopelo o brocado. La profusión de detalles ornamentales no solo denota riqueza y poder, sino que también busca enfatizar la importancia del retratado. Las botas de cuero amarillo, aunque contrastan con el resto del atuendo, refuerzan la imagen de un gobernante práctico y conectado a su territorio. En su mano izquierda sostiene un objeto enrollado, posiblemente un documento o una carta real, lo cual alude a sus responsabilidades políticas y administrativas. Un bastón, apoyado en su otra mano, completa la iconografía de poder.
La iluminación es clara y uniforme, enfocándose principalmente sobre el rostro y las manos del retratado, dejando el fondo sumido en una penumbra que contribuye a aislarlo y resaltar su figura. La técnica pictórica sugiere un realismo detallado, con especial atención a la textura de los tejidos y la representación precisa de los rasgos faciales.
Subtextualmente, la pintura parece buscar proyectar una imagen de fortaleza, sabiduría y legitimidad. La ausencia de elementos decorativos superfluos en el fondo, junto con la sobriedad del gesto, sugieren un gobernante preocupado por la estabilidad y el orden. La mirada fija e intensa podría interpretarse como una declaración de determinación y control. El conjunto transmite una sensación de poder reservado, más que ostentoso, lo cual es propio de una figura que busca consolidar su autoridad en un contexto político complejo. La elección del color negro, asociado a la solemnidad y al misterio, refuerza esta impresión general de seriedad y majestad.