Unknown painters – Landscape | 203
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La figura central es una mujer vestida con una túnica blanca, que porta sobre su cabeza lo que parece ser un recipiente o manto. Su postura sugiere una actitud contemplativa, quizás de resignación o tristeza. A su lado, otra figura femenina, ataviada con ropajes más ricos y de tonalidades doradas, se inclina hacia el agua, como si estuviera bebiendo o lavándose las manos. La tercera figura, un hombre vestido con una capa roja, permanece ligeramente alejado, observando la escena con una expresión difícil de interpretar; podría ser preocupación, compasión o incluso desinterés.
El terreno sobre el que se encuentran estas figuras es irregular y rocoso, salpicado de vegetación escasa y árboles raquíticos. El agua, presente en un pequeño estanque o arroyo, refleja la luz tenue del cielo, creando una sensación de quietud y misterio. En el fondo, las montañas se elevan imponentes, sus contornos difuminados por la bruma y la oscuridad.
La paleta cromática es limitada, con predominio de tonos terrosos, grises y ocres, que contribuyen a crear una atmósfera opresiva y desoladora. La pincelada es suelta y expresiva, lo que acentúa la sensación de inestabilidad y fragilidad del paisaje.
Más allá de la representación literal de un paisaje rural, esta pintura parece sugerir una narrativa subyacente, posiblemente relacionada con temas como el sufrimiento humano, la pérdida, la esperanza o la redención. La presencia de las figuras humanas, cada una con su propia expresión y vestimenta, invita a la reflexión sobre sus roles y motivaciones dentro de este contexto dramático. El agua, elemento recurrente en la iconografía occidental, podría simbolizar tanto la purificación como el olvido, mientras que las montañas representan un desafío o una barrera insuperable. La composición general transmite una sensación de aislamiento y vulnerabilidad frente a la inmensidad de la naturaleza, evocando emociones complejas y ambiguas en el espectador.