Unknown painters – Maria Eleonora (1599-1655), Queen of Sweden
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La paleta cromática se centra en tonos oscuros: un negro profundo domina la vestimenta, contrastado por los destellos de luz sobre las encajes y adornos. Un velo o cortinaje rojo carmesí se despliega a la izquierda, aportando una nota de calidez y dramatismo al fondo, además de sugerir un espacio palaciego. La iluminación es clara y dirigida, enfocándose en el rostro y el cuello de la retratada para resaltar su tez pálida y sus facciones delicadas.
La vestimenta es rica y elaborada: un vestido con mangas abullonadas, adornado con intrincados bordados florales que sugieren opulencia y poder. El cuello está profusamente decorado con encajes y perlas, elementos recurrentes en la iconografía de la época para indicar estatus social elevado. En su mano izquierda sostiene una corona, colocada sobre un cojín de terciopelo rojo; este detalle es crucial, pues alude directamente a su legitimidad como gobernante o heredera del trono. La otra mano descansa sobre un abanico de plumas blancas, símbolo de distinción y ocio aristocrático.
El rostro de la retratada transmite una expresión serena y contenida. Sus ojos, dirigidos hacia el frente, denotan inteligencia y determinación, aunque también se percibe cierta melancolía o resignación en su mirada. El peinado es complejo, con elaborados rizos y adornos que enfatizan su posición social.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece transmitir un mensaje sobre la autoridad y el poder femenino. La corona, el atuendo suntuoso y la pose digna sugieren una mujer consciente de su importancia política y social. No obstante, la palidez de su rostro y la expresión ligeramente triste podrían aludir a las restricciones impuestas a las mujeres en ese período histórico, incluso aquellas que ostentaban títulos nobiliarios. El abanico, aunque símbolo de distinción, también podría interpretarse como una metáfora de la fragilidad o transitoriedad del poder. En definitiva, el retrato busca proyectar una imagen de majestad y autoridad, pero sin ocultar por completo las complejidades inherentes a su condición femenina en un mundo dominado por hombres.