Unknown painters – Master of San Francesco – Madonna and Child Enthroned with Saints and Devotees
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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A la izquierda, un hombre barbudo, vestido con ropas claras y portando un estandarte y un cuchillo, se arrodilla en señal de adoración o súplica. Su postura es sumisa y su mirada dirigida hacia la Virgen María, indicando una relación de dependencia y respeto. Junto a él, otro personaje, ataviado con armadura, también se inclina ante la figura femenina central, reforzando el carácter de veneración que impregna la escena.
La mujer sentada en el trono, vestida con un manto marrón oscuro, irradia una sensación de majestad y serenidad. Su rostro es sereno y su mirada transmite compasión y benevolencia. Sobre su cabeza se aprecia una corona, símbolo de su divinidad y realeza espiritual. La figura femenina que la acompaña a su derecha, también coronada, levanta una mano en un gesto ambiguo; podría interpretarse como una bendición o una señal de intercesión. En sus manos sostiene lo que parece ser una vara o cetro, elemento que acentúa su posición de autoridad y poder.
La paleta cromática es limitada, dominando los tonos ocres, marrones y blancos, con toques de rojo en la armadura del personaje arrodillado. La luz incide sobre las figuras principales, creando un contraste entre zonas iluminadas y áreas más oscuras que contribuyen a generar una sensación de profundidad y volumen.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la devoción, la intercesión divina y el poder espiritual. La presencia de los personajes arrodillados sugiere una relación de súplica y dependencia hacia las figuras divinas. La disposición de los elementos en la composición refuerza la jerarquía entre los personajes, con la Virgen María ocupando el lugar central y ejerciendo un papel de mediación entre lo terrenal y lo divino. La inclusión del niño Jesús implica una anticipación de su misión redentora y su conexión con la divinidad. La atmósfera general es de reverencia y respeto, invitando al espectador a contemplar y meditar sobre los misterios de la fe.