Unknown painters – Phaeton Driving the Chariot of Phoebus
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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En el plano inferior, se despliega una ciudad fortificada, con edificios de múltiples niveles que sugieren prosperidad y complejidad social. La perspectiva es peculiar; no sigue las convenciones lineales del Renacimiento, sino que adopta un enfoque más intuitivo, donde los elementos parecen organizados por importancia visual más que por reglas geométricas estrictas. A la derecha de la ciudad, una serie de figuras humanas se agrupan en torno a lo que parece ser un perro y un buey. Sus expresiones son variadas: preocupación, asombro, resignación. Una mujer, vestida con ropas suntuosas, observa la escena con semblante sombrío. Un hombre, envuelto en una túnica amarilla, se destaca por su postura firme y su mirada dirigida hacia el carro que surca el cielo. Un niño pequeño se aferra a su pierna.
La yuxtaposición de estos dos planos genera una tensión narrativa palpable. El peligro inminente, representado por la trayectoria descontrolada del carro solar, contrasta con la aparente tranquilidad de la ciudad y sus habitantes. El buey y el perro, animales asociados tradicionalmente a la labor y la lealtad, parecen presenciar un evento catastrófico que trasciende su comprensión.
La composición sugiere una reflexión sobre temas como la ambición desmedida, las consecuencias del orgullo humano y la fragilidad de la civilización frente a fuerzas superiores. La luz intensa que rodea al joven conductor podría interpretarse como una metáfora de la iluminación o el conocimiento, pero también como un presagio de su perdición. La ciudad, con sus muros protectores, simboliza la seguridad ilusoria del mundo terrenal, vulnerable a los caprichos del destino o la ira divina. La presencia del niño en primer plano añade una nota de vulnerabilidad y pérdida potencial, intensificando el dramatismo general de la escena. El uso de colores ricos y contrastantes contribuye a crear una atmósfera de tensión y expectación.