Unknown painters – Altarpiece from Thuison-les-Abbeville: The Ascension
Ubicación: Art Institute, Chicago.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Debajo, se despliega un grupo de figuras humanas, atisbando hacia arriba con expresiones variadas: asombro, devoción, incluso sorpresa. Sus ropajes, aunque ricos en color y textura, son más terrenales que la vestimenta de la figura ascendente, enfatizando su condición humana frente a lo divino. La disposición de estas figuras no es uniforme; algunas se inclinan hacia adelante con fervor, mientras que otras parecen contener el aliento ante la visión. Esta diversidad de reacciones sugiere una gama de experiencias espirituales dentro del grupo.
El paisaje que sirve de telón de fondo para la escena es un híbrido entre lo natural y lo construido. Se distinguen árboles estilizados, colinas suaves y, en la lejanía, una ciudad amurallada. Este paisaje no parece representar un lugar específico, sino más bien una idealización del mundo terrenal, un punto de partida desde el cual se produce la ascensión. La inclusión de la ciudad sugiere una conexión entre lo divino y la vida humana, insinuando que la trascendencia tiene implicaciones para la comunidad.
La composición general transmite una sensación de elevación tanto física como espiritual. El uso del color es significativo: los tonos dorados y blancos predominan en la parte superior, simbolizando la divinidad y la pureza, mientras que los colores más terrosos dominan el grupo humano inferior, representando la humanidad. La luz juega un papel crucial, iluminando a la figura ascendente y creando una atmósfera de misterio y reverencia.
En cuanto a subtextos, se puede interpretar esta obra como una representación del paso de lo terrenal a lo celestial, de la limitación humana a la infinitud divina. El asombro colectivo de los testigos sugiere la dificultad de comprender plenamente lo trascendente, pero también la esperanza que inspira la posibilidad de un encuentro con lo divino. La ciudad amurallada en el horizonte podría simbolizar la fe y la comunidad, elementos esenciales para alcanzar esa trascendencia. En definitiva, la pintura invita a la contemplación sobre la naturaleza humana, la espiritualidad y la búsqueda de significado más allá del mundo visible.