Raimundo de Madrazo y Garreta – #12138
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La obra presenta una escena urbana bajo un aguacero persistente. El foco principal reside en las personas congregadas frente a una imponente fachada arquitectónica, presumiblemente religiosa por la presencia de puertas monumentales y detalles ornamentales que sugieren una iglesia o catedral.
El autor ha empleado una paleta cromática apagada, dominada por grises, marrones y ocres, lo cual refuerza la atmósfera melancólica y sombría del día lluvioso. La luz es difusa, filtrándose a través de las nubes y reflejándose en el pavimento mojado, creando un efecto de humedad palpable.
Se observa una diversidad de figuras humanas, cada una con su propia actitud y vestimenta. Algunas se resguardan bajo paraguas, mientras que otras parecen esperar pacientemente o interactuar entre sí. La variedad en la indumentaria sugiere diferentes clases sociales; se distinguen personas con atuendos más modestos y otros con ropas más elaboradas.
La composición es dinámica, con líneas diagonales formadas por las figuras y los paraguas que dirigen la mirada hacia el interior del edificio. Esta disposición podría interpretarse como una búsqueda de refugio o consuelo en un espacio sagrado.
Subyace a la representación una reflexión sobre la condición humana frente a las adversidades. La lluvia puede simbolizar dificultades, tristeza o purificación, mientras que la iglesia representa esperanza, fe y comunidad. El autor parece interesado en capturar momentos cotidianos de la vida urbana, prestando atención a los detalles y transmitiendo una sensación de intimidad y realismo.
La presencia de figuras sentadas sobre las escaleras, con cestas a su lado, podría aludir a la pobreza o el comercio ambulante. La interacción entre las personas sugiere un sentido de solidaridad o, por el contrario, indiferencia ante el sufrimiento ajeno. En general, la pintura invita a una contemplación silenciosa sobre la fragilidad de la existencia y la búsqueda de significado en medio del caos cotidiano.