David Cox – Millbank
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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A la izquierda, un grupo de construcciones modestas, presumiblemente viviendas o dependencias agrícolas, se alza bajo la sombra de un árbol frondoso. La arquitectura es sencilla, con techos a dos aguas cubiertos de tejas rojizas que contrastan con el tono terroso del camino y las edificaciones adyacentes. Se distinguen figuras humanas, pequeñas en escala, que sugieren una actividad cotidiana y doméstica.
El elemento central de la composición está dominado por un embarcadero rudimentario, construido sobre pilotes que se sumergen en el agua. Un velero, con su vela desplegada, se encuentra amarrado cerca del embarcadero, indicando una conexión entre la tierra y el río o estuario que ocupa gran parte del plano inferior. La superficie acuática refleja la luz tenue del cielo, creando una atmósfera de calma y quietud.
La paleta cromática es suave y apagada, con predominio de tonos verdes, marrones, grises y azules deslavados. Esta elección contribuye a generar una sensación de melancolía y nostalgia, evocando un tiempo pasado o un lugar alejado del bullicio urbano. La pincelada es suelta y expresiva, capturando la textura de los elementos naturales y la atmósfera brumosa que envuelve la escena.
Más allá de la representación literal del paisaje, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre el paso del tiempo, la relación entre el hombre y la naturaleza, y la transición entre lo rural y lo urbano. La presencia de las figuras humanas, aunque pequeñas e insignificantes en comparación con el entorno natural, subraya la fragilidad de la existencia humana frente a la inmensidad del paisaje. El velero, símbolo de viaje y exploración, podría interpretarse como una metáfora de la búsqueda de nuevos horizontes o de la nostalgia por un pasado idealizado. La atmósfera general de quietud y melancolía invita a la contemplación y a la reflexión sobre el significado de la vida y la naturaleza efímera del mundo que nos rodea.