El Greco (and Workshop) – The Adoration of the Shepherds
Ubicación: Metropolitan Museum of Arts, New York.
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En la parte superior de la composición, un grupo numeroso de ángeles se despliega en una dinámica espiral ascendente. Sus posturas varían desde la reverencia contemplativa hasta la exaltación extática, creando una sensación de movimiento y fervor celestial. La paleta cromática utilizada para los ángeles es rica en tonos dorados y blancos, que refuerzan su naturaleza divina y etérea.
En la parte inferior, un conjunto de figuras humanas, presumiblemente pastores, se arrodillan o inclinan sus cuerpos ante el Niño. Sus ropajes son modestos y terrosos, contrastando con los colores vibrantes de las vestimentas de la Virgen María, que se encuentra a su lado. La Virgen, envuelta en un manto oscuro adornado con detalles dorados, observa al infante con una expresión serena y maternal. Su rostro, iluminado por la luz divina, transmite una mezcla de devoción y compasión.
La composición general sugiere una jerarquía visual clara: el Niño Jesús como figura central, seguido por la Virgen María y luego los ángeles y pastores. La disposición de las figuras crea un sentido de profundidad espacial, aunque la perspectiva no es estrictamente realista. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo de la escena y contribuye a una atmósfera de misterio y solemnidad.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de humildad, fe y revelación divina. La presencia de los pastores, figuras representativas de las clases más bajas de la sociedad, enfatiza la idea de que la salvación está disponible para todos, independientemente de su estatus social. La luz intensa que emana del Niño Jesús simboliza la gracia divina y la esperanza redentora. El gesto de algunos ángeles, con sus manos alzadas en señal de adoración, refuerza el mensaje de reverencia y sumisión ante lo sagrado. La oscuridad que rodea la escena puede interpretarse como una representación de la ignorancia humana antes de la llegada del Mesías.