Adrian Van Utrecht – Still Life with Fruit and a Monkey eating Grapes
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El centro de la escena está dominado por una cesta de mimbre rebosante de abundancia: melones, cítricos, uvas de diversas tonalidades, higos, granadas y otras frutas se entrelazan con hojas y ramas. A un lado, una pequeña fuente de cerámica blanca contiene bayas rojas, mientras que en la parte inferior, sobre el paño, descansan limones y otros frutos.
Un elemento distintivo es la presencia de un mono, situado a la derecha del conjunto. El animal se encuentra absorto en la degustación de uvas, su expresión sugiere una mezcla de curiosidad e indulgencia. La inclusión del primate introduce una dimensión narrativa que trasciende la mera representación de objetos inanimados.
La meticulosa atención al detalle es evidente en la reproducción fidedigna de las texturas: la rugosidad de la cesta, el lustre de los frutos, la suavidad del paño y el pelaje del mono. La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos – amarillos, naranjas, rojos – que evocan la riqueza y la vitalidad de la naturaleza.
Más allá de su valor estético, esta pintura podría interpretarse como una alegoría sobre la vanitas. La abundancia de alimentos, símbolo de prosperidad y placeres terrenales, se ve matizada por la presencia del mono, a menudo asociado con la imitación, el desorden y la transitoriedad de la existencia. El animal, al consumir las frutas, podría simbolizar la fugacidad del tiempo y la inevitabilidad de la decadencia. La fruta madura, en su plenitud, anticipa su propia descomposición, recordándonos la brevedad de la vida.
En definitiva, el bodegón no es simplemente una representación de objetos; es una reflexión sobre la naturaleza humana, la temporalidad y la relación entre el hombre y el mundo que le rodea. La disposición deliberada de los elementos invita a la contemplación y al análisis profundo del significado subyacente.