Michele Gold – Meeting of the Mind
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Estas figuras, pintadas en tonos azulados y verdosos, evocan vagamente la anatomía humana, específicamente las manos o partes del cráneo. No se trata de representaciones realistas; más bien, son sugerencias formales que se desdibujan en la superficie dorada, perdiendo nitidez y contornos definidos. La disposición de estas formas es densa, casi claustrofóbica, creando una sensación de cercanía e intimidad.
La técnica pictórica parece priorizar la expresividad sobre el detalle preciso. Se aprecia una aplicación suelta del pigmento, con trazos visibles que acentúan la materialidad de la pintura y contribuyen a la textura rugosa del conjunto. La luz dorada no es uniforme; se concentra en ciertos puntos, creando reflejos y sombras que dinamizan la superficie y añaden profundidad a la composición.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una exploración de la comunicación o el encuentro entre entidades internas. Las formas abstractas, reminiscentes de partes del cuerpo humano, sugieren un diálogo silencioso, una conexión íntima que trasciende las palabras. El fondo dorado, asociado tradicionalmente con lo divino y la iluminación, podría simbolizar la búsqueda de conocimiento o la revelación de verdades ocultas. La oscuridad circundante refuerza esta idea, implicando que el encuentro se produce en un espacio aislado, protegido del mundo exterior. La ambigüedad inherente a las formas dificulta una interpretación definitiva, invitando al espectador a proyectar sus propias asociaciones y significados sobre la obra. El efecto general es de introspección y misterio, dejando una impresión duradera en el observador.