Raimundo De Madrazo Y Garreta – Hot Chocolate
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer está ataviada con un elegante vestido de corte rococó, caracterizado por su silueta ajustada en el torso y falda amplia y voluminosa. Su peinado, adornado con flores, refuerza la atmósfera de refinamiento y sofisticación propia del siglo XVIII. La pose es delicada; sostiene la taza con una mano mientras la otra se eleva ligeramente, como para saborear el aroma o contemplar el contenido. Sus ojos, dirigidos hacia abajo, sugieren una introspección tranquila, un momento de pausa en medio de una vida presumiblemente llena de obligaciones sociales.
El sillón, cubierto con telas vaporosas y adornado con volantes, contribuye a la sensación de opulencia y confort. Una mesa auxiliar, sobre la que se encuentra el juego de té de plata, completa la composición. En el suelo, un pequeño paquetito envuelto en papel sugiere una reciente entrega o un regalo pendiente de ser abierto, añadiendo una nota de misterio e intimidad a la escena.
Más allá de la representación literal de una mujer disfrutando de una bebida caliente, esta pintura parece explorar temas relacionados con la feminidad, el ocio y el estatus social. La figura femenina se presenta como un arquetipo de elegancia y distinción, encarnando los ideales de belleza y refinamiento propios de su época. El ambiente lujoso y la atmósfera serena sugieren una vida privilegiada, alejada de las preocupaciones cotidianas.
La luz suave y difusa que ilumina la escena crea una atmósfera onírica y etérea, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre los valores y las convenciones sociales representados en la obra. La atención al detalle en la representación de los tejidos, la porcelana y los adornos revela un meticuloso dominio técnico por parte del artista, así como una profunda apreciación por el mundo material que rodea a su personaje. En definitiva, esta pintura es un retrato idealizado de una mujer en un momento de quietud y contemplación, envuelta en un aura de misterio y sofisticación.