Davis S Sturz – lrs Sturz Davis S Frog Angel of Griffin Chair Land
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En la parte inferior izquierda, una niña vestida de rosa observa con aparente curiosidad lo que sucede. A su lado, dos figuras antropomórficas, con rasgos humanos y extremidades que recuerdan a marionetas o autómatas, parecen estar participando en alguna actividad desconocida sobre la plataforma. La presencia de estos seres híbridos introduce un elemento de extrañeza y ambigüedad moral.
Sobre esta estructura se alzan edificios de arquitectura vernácula, con detalles decorativos que sugieren una mezcla de estilos y épocas. El cielo nocturno, de un profundo color azul violáceo, sirve como telón de fondo para la escena, acentuando la atmósfera irreal y misteriosa. En este cielo flotan elementos insólitos: un globo aerostático de colores vivos y una figura alada con forma de rana, que se asemeja a un ángel grotesco o caricaturesco.
La disposición de los elementos en el cuadro sugiere una jerarquía visual compleja. La figura del ángel raniforme, situado en la parte superior central, parece ejercer una influencia sobre todo lo que ocurre debajo. Su posición elevada y su aspecto inusual le confieren un carácter simbólico ambiguo: ¿es una entidad benévola o maléfica?
El uso de colores vibrantes y contrastantes contribuye a crear una atmósfera de fantasía y surrealismo. La paleta cromática, dominada por tonos verdes, azules, amarillos y rojos, intensifica la sensación de irrealidad y desorientación. La técnica pictórica, con pinceladas sueltas y texturas irregulares, refuerza esta impresión de inestabilidad y fragilidad.
Subtextualmente, el cuadro podría interpretarse como una alegoría sobre la infancia perdida, la inocencia corrompida o la naturaleza ambivalente del poder. La presencia de figuras híbridas y elementos fantásticos sugiere una crítica a las convenciones sociales y morales. La niña observadora, con su mirada curiosa e inexperta, podría representar la vulnerabilidad frente a un mundo adulto complejo y contradictorio. El paisaje fragmentado y onírico evoca un estado mental alterado, donde los límites entre la realidad y la fantasía se difuminan. La imagen invita a una reflexión sobre la naturaleza de la percepción y la construcción de la realidad.