David von Krafft (Attributed) – Ulrika Eleonora dy (1688-1741), Queen of Sweden
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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La iluminación es suave y difusa, concentrándose principalmente en el rostro y el cuello de la retratada. Esto acentúa sus facciones delicadas: un perfil fino, labios ligeramente curvados y ojos expresivos que sugieren inteligencia y cierta melancolía. La piel presenta una palidez característica del ideal estético de la época, reforzando su posición social privilegiada.
El vestuario es sumamente elaborado. Se aprecia un vestido con un corpiño ajustado y mangas amplias, confeccionado en tejidos ricos que sugieren seda o satén. El color predominante es un azul profundo, matizado con reflejos plateados que aportan luminosidad al conjunto. La forma en que la tela cae sobre su cuerpo sugiere movimiento y elegancia, aunque también puede interpretarse como una restricción impuesta por las convenciones sociales de la época.
El fondo se presenta oscuro y nebuloso, construido a partir de cortinas pesadas que delimitan el espacio y contribuyen a crear una atmósfera de misterio y solemnidad. Se intuyen algunos elementos arquitectónicos en penumbra, posiblemente un mueble o una ventana, pero estos permanecen ambiguos y no distraen la atención del espectador de la figura principal.
La postura de la retratada es formal pero relajada. Una mano se apoya ligeramente sobre lo que parece ser una mesa o pedestal, mientras que la otra se extiende con naturalidad, como si estuviera a punto de iniciar un gesto. Este detalle aporta una sensación de vitalidad y humanidad a la imagen, contrarrestando la rigidez inherente al retrato oficial.
En cuanto a los subtextos, el retrato parece querer transmitir una imagen de poder, sofisticación y refinamiento. La elegancia del vestuario, la postura erguida y la mirada directa sugieren una mujer consciente de su posición social y dispuesta a proyectar una imagen de autoridad. No obstante, la sutil melancolía que se percibe en sus ojos podría indicar una cierta insatisfacción o un anhelo oculto tras la máscara de la nobleza. La oscuridad del fondo también puede interpretarse como una metáfora de los secretos y las responsabilidades que conlleva el estatus social elevado. En definitiva, el retrato es mucho más que una simple representación física; es una declaración de identidad y un reflejo de su tiempo.