Jacek Malczewski – My Life-Childhood
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ЖЕМЧУЖНОСТЬ
Мерцают устрицы на дне
Зеленовато-мутным светом.
Но жемчуг не в любой при этом
Созреет в скользкой тишине.
Цвета подводные густы –
Тут йод, опал и соль блистают.
Пестрея, рыбы проплывают
Среди струенья красоты.
…а бородатый Христофор
легко ребёнка переносит.
Река течёт. Но до сих пор
Безносая усердно косит.
О, перламутровый отлив
Июльского сплошного ливня!
Не говори – бесперспективна
Судьба – в ней много разных див.
…что Христофор изведал – нам
предполагать и то опасно!
Ведь только внутренним очам
Движенье сфер высоких ясно.
В подземной глубине – кристалл,
В подводной – жемчуг. Всё разумно.
Коль думаешь – житьё абсурдно,
То просто от забот устал.
Жемчужность мира хороша! –
Она сверкает и струится,
Чтоб с вечной музыкой душа
Могла потом соединиться.
No se puede comentar Por qué?
Un camino sinuoso, de tierra oscura, serpentea a través del jardín, guiando la mirada del espectador hacia el fondo donde se adivina un bosque denso y brumoso. La luz, difusa y suave, parece filtrarse entre los árboles, generando una atmósfera onírica y melancólica. La paleta de colores es predominantemente terrosa, con toques de verde, azul y rosa que aportan vitalidad a la escena sin romper con el tono general de serenidad.
En primer plano, sentado sobre lo que parece ser un tronco o piedra, se encuentra una figura infantil vestida de oscuro. Su postura, ligeramente encorvada, sugiere introspección y soledad. No interactúa con el entorno ni con los elementos que le rodean; su presencia es silenciosa y observadora. Esta figura central actúa como ancla emocional para la obra, invitando a la reflexión sobre la infancia perdida, la memoria y el paso del tiempo.
El autor ha empleado una técnica pictórica que difumina los contornos y suaviza las líneas, contribuyendo a la sensación de ensueño y evocación. La perspectiva es sutil, creando una profundidad ilusoria que invita al espectador a adentrarse en el paisaje. La ausencia de figuras humanas adicionales refuerza la soledad del niño y enfatiza la importancia de la introspección individual.
Subyace en esta pintura un sentimiento de añoranza por la inocencia de la infancia, un anhelo por tiempos pasados que se perciben como más simples y seguros. La imagen podría interpretarse como una metáfora de la memoria, donde el jardín representa los recuerdos fragmentados y difusos de la niñez, mientras que el niño simboliza al individuo que contempla su propio pasado con melancolía y nostalgia. La vivienda azulada, en particular, se presenta como un símbolo de estabilidad y seguridad, quizás representando un ideal inalcanzable o una pérdida irreparable.