Corneille de Lyon – Portrait of Louise de Halluin, dame de Cipierre
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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La paleta cromática es dominada por tonos cálidos: ocres, marrones y dorados que se integran en el fondo uniforme, creando un efecto de halo alrededor de la figura. Este fondo neutro permite que la atención se concentre exclusivamente sobre la dama y sus atributos. La iluminación es suave y difusa, modelando delicadamente los rasgos faciales y resaltando la textura de las telas.
El vestuario es sumamente revelador. Se aprecia un elaborado tocado con encaje y una cinta negra que enmarca el rostro, sugiriendo un origen social elevado. El cuello está adornado con una gorguera intrincada, símbolo de opulencia y refinamiento cortesano. La prenda superior, ajustada al torso, exhibe detalles minuciosos en la costura y los botones, mientras que las mangas, ricamente bordadas con motivos florales, denotan un gusto exquisito por lo artesanal. Un collar de perlas, sencillo pero elegante, realza la delicadeza del cuello y aporta un toque de pureza a la imagen.
Más allá de la representación literal, el retrato transmite una serie de subtextos relacionados con la identidad femenina en la época. La postura erguida y la mirada directa sugieren fortaleza y determinación, aunque la expresión ligeramente triste podría aludir a las limitaciones impuestas a las mujeres nobles en ese contexto histórico: un rol social definido por el matrimonio y la procreación. El cuidado extremo en los detalles del vestuario no solo refleja la riqueza de la familia, sino también la importancia de la apariencia como herramienta para proyectar una imagen de poder y prestigio. La ausencia de elementos decorativos o paisajes en el fondo refuerza la idea de que se trata de un retrato destinado a celebrar la individualidad y el linaje de la retratada, más que a narrar una escena específica. En definitiva, la pintura es un documento visual que nos permite asomarnos a la vida y los valores de una mujer perteneciente a la alta sociedad del siglo XVI.