Asher Brown Durand – in the woods 1855
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La luz, filtrándose a través del follaje, ilumina selectivamente ciertas áreas, generando contrastes marcados entre zonas de sombra profunda y otras bañadas por destellos dorados. Esta iluminación no es uniforme; parece emanar de un origen indefinido, contribuyendo a la atmósfera misteriosa y casi opresiva del lugar. El suelo está cubierto de vegetación baja, rocas y una acumulación de materia orgánica en descomposición, sugerida por los tonos terrosos y ocres que predominan en esa parte inferior de la composición.
El autor ha empleado una pincelada suelta y expresiva, con trazos visibles que acentúan la textura de la corteza, las hojas y el musgo. Esta técnica contribuye a la sensación de espontaneidad y a la impresión de estar ante un paisaje salvaje e indómito. No se percibe presencia humana; el bosque se presenta como un espacio autónomo, ajeno a la intervención del hombre.
Subyace una tensión entre lo abrumador y lo acogedor. La densidad de la vegetación puede evocar una sensación de claustrofobia o incluso temor, pero al mismo tiempo, la luz que penetra en el dosel sugiere esperanza y un refugio natural. El camino sinuoso que se adentra en la profundidad del bosque invita a la exploración, aunque también implica una cierta incertidumbre sobre lo que aguarda más allá. La obra parece sugerir una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, enfatizando la grandiosidad y el poder de este último. Se intuye un anhelo por conectar con un mundo primordial, libre de las ataduras de la civilización.