Vittorio Matteo Corcos – On The Balcony
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La mujer, vestida con un atuendo elegante de la época –un vestido blanco adornado con detalles florales–, dirige su mirada hacia el horizonte, mostrando una expresión de contemplación melancólica o quizás anhelo. Su postura es erguida, pero no rígida; denota una cierta tensión en sus hombros que contrasta con la relajada actitud del hombre a su lado.
Este último se encuentra tendido sobre un banco de madera, vestido con un traje de baño rayado y un gorro blanco. Su rostro está parcialmente oculto, lo que sugiere una actitud de introspección o incluso desinterés en el entorno inmediato. La posición de sus piernas, colgando del balcón, añade un elemento de despreocupación a su figura.
El perro, de raza indeterminada pero con pelaje abundante y coloración rojiza, se encuentra acurrucado junto al banco, contribuyendo a la atmósfera de tranquilidad y familiaridad que impregna la escena. La presencia del animal refuerza la idea de un momento privado y relajado.
En el fondo, el paisaje lacustre se extiende bajo un cielo parcialmente nublado. Se distingue un barco navegando en la distancia, lo que sugiere una conexión con el mundo exterior, aunque esta permanezca distante e inalcanzable para los personajes principales. La montaña difusa al fondo contribuye a la sensación de profundidad y amplitud del espacio.
La luz es suave y uniforme, creando una atmósfera idealizada y bucólica. Los colores son predominantemente claros y pastel, con predominio de blancos, azules y verdes, que refuerzan la impresión de serenidad y bienestar.
Más allá de la representación literal de un momento de ocio, esta pintura parece sugerir subtextos relacionados con la clase social, el tiempo libre y las relaciones interpersonales. La elegancia del vestuario y la ubicación privilegiada sugieren una pertenencia a una élite acomodada que puede permitirse disfrutar de los placeres de la vida. El gesto contemplativo de la mujer podría interpretarse como una expresión de insatisfacción o anhelo, incluso en un entorno aparentemente idílico. La relación entre los personajes –la mujer y el hombre– es ambigua; no se establece una conexión visual directa ni una interacción evidente, lo que invita a especular sobre su naturaleza y significado. En definitiva, la obra presenta una ventana a un mundo de privilegios y emociones contenidas, donde la belleza del entorno contrasta con las complejidades de la experiencia humana.