Cruzeiro Seixas – #41378
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Un elemento central es una estructura arquitectónica imponente, posiblemente un barco o una construcción naval, representada de manera fragmentada y angulosa. Esta estructura se eleva sobre el paisaje, proyectando sombras alargadas y creando una sensación de inestabilidad. Su forma sugiere tanto grandeza como decadencia, como si estuviera a punto de desmoronarse bajo su propio peso.
En primer plano, un individuo andrógino avanza con paso firme, sosteniendo lo que parece ser un objeto circular o escudo. Su figura es alargada y estilizada, con una expresión indescifrable en el rostro. La presencia de este personaje sugiere una búsqueda, una misión quizás, aunque su destino permanece ambiguo.
Junto a él, se encuentra la imagen de un caballo yacente, aparentemente derrotado o sumiso. La postura del animal evoca vulnerabilidad y resignación, contrastando con la determinación del individuo que avanza. El caballo, tradicionalmente asociado con la fuerza y el poder, aquí aparece despojado de su vigor.
El paisaje de fondo se presenta como una línea de horizonte difusa, pintada en tonos azules y ocres que intensifican la sensación de irrealidad. El cielo está marcado por nubes turbulentas, presagiando un clima emocional inestable.
La paleta cromática es limitada pero efectiva: predominan los tonos terrosos, el azul profundo y toques de amarillo pálido, contribuyendo a crear una atmósfera melancólica y opresiva. La técnica pictórica se caracteriza por pinceladas sueltas y texturas rugosas, que acentúan la sensación de inestabilidad y desorden.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre el poder, la decadencia, la vulnerabilidad humana y la búsqueda de sentido en un mundo caótico. La figura andrógina podría representar la dualidad del ser humano o la necesidad de trascender las limitaciones impuestas por los roles de género. El caballo derrotado simboliza la pérdida de ideales o la fragilidad de la fuerza física. La estructura arquitectónica fragmentada sugiere una crítica a las instituciones establecidas o un cuestionamiento de la estabilidad social. En definitiva, se trata de una obra que invita a la introspección y a la interpretación subjetiva, dejando al espectador la tarea de desentrañar sus múltiples capas de significado.