Bartolomeo Passarotti – Happy Company
Ubicación: Private Collection
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En primer plano, un hombre joven, desnudo hasta el torso, abre su boca en un grito o una mueca de angustia. Su rostro está distorsionado por la emoción, y sus ojos parecen reflejar un terror contenido. A su lado, otro individuo, con un vendaje alrededor de la cabeza, muestra una expresión similar de pánico o sorpresa. Un anciano, con barba blanca y vestimenta elaborada, se inclina hacia él, aparentemente compartiendo el mismo estado emocional. La presencia del perro, situado entre los hombres, añade una nota de confusión a la escena; su mirada es intensa y parece participar en la atmósfera general de tensión.
En segundo plano, se observa una figura oscura, posiblemente un hombre con rasgos africanos, que parece estar participando en la misma experiencia perturbadora. Su rostro está parcialmente oculto por las sombras, pero su expresión sugiere una mezcla de sorpresa y quizás incluso diversión macabra.
La composición se completa con una mesa cubierta de alimentos: un pato asado, ajo, bulbos, pan y una copa de vino tinto. Estos elementos culinarios contrastan fuertemente con la angustia visible en los rostros de los personajes, sugiriendo una posible crítica a la superficialidad de la alegría o a la disociación entre el placer sensorial y el sufrimiento emocional.
La obra parece explorar temas como la fragilidad humana, la naturaleza efímera del bienestar y la posibilidad de que incluso en momentos de aparente celebración, pueda existir un subyacente sentimiento de temor o desesperación. La exageración de las expresiones faciales y los gestos sugiere una crítica a la hipocresía social o a la incapacidad de expresar auténticamente las emociones. La inclusión del perro podría interpretarse como una representación de la naturaleza instintiva, desprovista de artificios sociales, que observa con indiferencia el sufrimiento humano. La paleta de colores es rica y terrosa, contribuyendo a la atmósfera opresiva y perturbadora de la escena.