Joseph Mallord William Turner – William Turner - Arundel Castle, with Rainbow
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El agua, elemento central de la composición, refleja tanto la fortaleza como los cielos turbulentos. Su superficie, agitada por un viento invisible, se convierte en espejo de las emociones que emanan del conjunto. En primer plano, pequeñas embarcaciones con figuras humanas sugieren una actividad cotidiana, pero su escala diminuta frente a la monumentalidad del castillo y el cielo enfatiza la fragilidad humana ante la fuerza de la naturaleza.
Un molino de viento, situado en un terreno elevado a la izquierda, aporta un elemento de cotidianidad y laboriosidad al paisaje. Su presencia, aunque modesta, contrasta con la grandilocuencia de la fortaleza, creando una tensión visual interesante.
El arco iris que se extiende desde el centro hacia la parte superior del cuadro es quizás el elemento más llamativo. No solo introduce una nota de esperanza y promesa tras la tormenta, sino que también actúa como un puente visual entre el mundo terrenal (representado por el castillo y las figuras humanas) y un reino superior, etéreo e inalcanzable. La luz que emana del arco iris ilumina parcialmente la fortaleza, otorgándole una cualidad casi mítica.
En cuanto a los subtextos, se puede inferir una reflexión sobre la transitoriedad de la existencia humana frente a la permanencia de la naturaleza y las estructuras construidas por el hombre. La fortaleza, símbolo de poder y dominio, se ve reducida a un elemento más del paisaje, sujeto a la erosión del tiempo y a la inmensidad del cielo. La presencia del arco iris sugiere una reconciliación entre lo terrenal y lo divino, una promesa de renovación tras la adversidad. El cuadro evoca una sensación de nostalgia por un pasado idealizado, donde la conexión con la naturaleza era más profunda y el hombre se sentía parte integral de un orden cósmico mayor. La técnica pictórica, caracterizada por pinceladas sueltas y una paleta de colores cálidos y difusos, contribuye a crear esta atmósfera onírica y evocadora.