Jacoba van Heemskerck – Dutch mill
Ubicación: Old and New National Galleries, Museum Berggruen (Alte und Neue Nationalgalerie, Museum Berggruen), Berlin.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El paisaje circundante se reduce a patrones simplificados. Las líneas onduladas que recorren la parte inferior de la composición representan los campos, pero carecen de detalle naturalista; son más bien franjas de color que evocan el movimiento del viento sobre las cosechas o la textura de la tierra labrada. Un edificio, posiblemente una vivienda rural, se vislumbra a la izquierda, también simplificado en formas geométricas y colores planos.
La paleta cromática es contrastante: amarillos cálidos iluminan el cielo y partes de la estructura del molino, mientras que tonos oscuros –negros, marrones, azules– predominan en las sombras y en los elementos más cercanos al espectador. Esta yuxtaposición genera una atmósfera de ambigüedad, donde la luz no es necesariamente positiva o benigna; puede interpretarse como un reflejo de la fuerza implacable del viento o de la dureza de la vida rural.
Más allá de la representación literal, el cuadro parece explorar temas relacionados con la industria y la naturaleza, aunque en una relación conflictiva. El molino, símbolo tradicional de la actividad humana que aprovecha la energía natural, se presenta aquí como una estructura imponente e incluso amenazante. La simplificación de las formas y la distorsión de la perspectiva sugieren una crítica a la industrialización o una reflexión sobre el impacto del hombre en el entorno rural. La sensación general es de inquietud y desasosiego; no se trata de una escena idílica, sino de un retrato expresionista que transmite una experiencia subjetiva del paisaje y su relación con la actividad humana. La ausencia de figuras humanas refuerza esta impresión de aislamiento y alienación.