Grandma Moses – Moses (6)
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En esta obra, el espectador observa una escena íntima que transcurre en un interior doméstico. La composición se centra en una cama de gran tamaño, ocupada por dos figuras infantiles recostadas. El lecho destaca por su abundante colcha, construida a partir de múltiples parches de colores y estampados diversos, sugiriendo una historia de reutilización y acumulación de vivencias.
La luz, difusa y cálida, baña la escena, aunque no uniformemente; se aprecia un contraste entre las zonas más iluminadas en los rostros de los niños y las áreas sombreadas del mobiliario. Los personajes yacen en posturas relajadas, con sus miradas dirigidas hacia arriba, posiblemente absortos en sus propios pensamientos o en una conversación silenciosa.
En el primer plano, se distinguen dos objetos que añaden complejidad a la narrativa visual: una rueca y un pequeño sillón de mimbre. La rueca, tradicionalmente asociada al trabajo femenino y a la producción textil, podría simbolizar la laboriosidad, la paciencia o incluso la transmisión de conocimientos ancestrales. El sillón, por su parte, parece vacío, invitando a la reflexión sobre la ausencia o la espera.
El fondo es relativamente austero; se vislumbra un cuadro colgado en la pared y una serie de formas arbóreas estilizadas que sugieren un paisaje exterior. La paleta cromática, aunque no excesivamente variada, resulta expresiva gracias al uso de tonos terrosos, ocres y rojos, que evocan calidez y familiaridad.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una representación de la infancia, la inocencia o el mundo onírico. La cama, como espacio seguro y protector, se convierte en un refugio donde los niños pueden soñar, imaginar y construir su propia realidad. La presencia de objetos cotidianos, como la rueca y el sillón, añade una dimensión simbólica que invita a reflexionar sobre la importancia del hogar, la memoria y las relaciones familiares. El cuadro colgado podría representar la influencia del mundo exterior o la búsqueda de inspiración en el arte. En general, la obra transmite una sensación de quietud, intimidad y melancolía.