Jack Levine – art 256
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática se inclina hacia tonos cálidos – ocres, dorados, rojos – que sugieren exuberancia pero también una cierta vulgaridad. La pincelada es suelta y expresionista, contribuyendo a la sensación de movimiento y caos visual. Se aprecia una técnica que busca capturar más que la mera apariencia; el interés reside en transmitir una impresión general de desorden y exceso.
En primer plano, una mujer joven, vestida con un atuendo escotado y provocativo, se dirige hacia los comensales, ofreciéndoles lo que parece ser una bandeja con dulces o pequeños regalos. Su mirada es directa, casi desafiante, y su presencia introduce un elemento de sensualidad explícita en la escena. A su alrededor, los rostros de los hombres muestran una variedad de emociones: desde la satisfacción indulgente hasta el aburrimiento hastiado e incluso la desconfianza. Un hombre con frac destaca por su expresión severa y su postura rígida, contrastando con la relajación aparente del resto.
La composición es densa y claustrofóbica; las figuras se apiñan unas contra otras, creando una sensación de asfixia. Se intuyen otros personajes en el fondo, difuminados y apenas perceptibles, lo que sugiere un espacio más amplio y una multitud aún mayor participando en la celebración.
Subtextualmente, la obra parece ofrecer una crítica mordaz a la sociedad burguesa de la época, exponiendo su hipocresía, su afán por el placer fácil y su superficialidad moral. La exuberancia de la fiesta contrasta con las expresiones sombrías de algunos personajes, insinuando un vacío existencial subyacente. El uso de figuras femeninas en roles de entretenimiento refuerza la idea de una sociedad donde el cuerpo femenino es objeto de consumo y espectáculo. En definitiva, se trata de una representación ambivalente que celebra y denuncia a partes iguales los excesos de una época marcada por la prosperidad material pero también por la decadencia moral.