Hans Eworth – Portrait of a Gentleman of the English Court
Ubicación: Museum of Fine Arts and Archaeology, Besancon (Musée des Beaux-Arts et d’Archéologie).
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Aquí se observa un retrato de un hombre perteneciente a la nobleza o corte inglesa del siglo XVI. La composición es frontal y centrada, enfatizando la figura principal y su estatus. El retratado se presenta con una expresión serena, casi melancólica, que invita a la reflexión más que a la mera admiración.
La paleta de colores domina el rojo intenso en la vestimenta, un color asociado tradicionalmente con la realeza, el poder y la riqueza. Este tono vibrante contrasta con los tonos oscuros del fondo, creando una sensación de profundidad y resaltando aún más al personaje. La indumentaria es elaborada: un jubón ricamente bordado, un gorro adornado con plumas blancas que sugieren rango militar o cortesano, y un collar ostentoso que denota su posición social.
Un elemento particularmente llamativo es la presencia del cráneo de yeso posado sobre sus manos enguantadas. Este objeto, símbolo universal de la mortalidad y la fugacidad de la vida, introduce una dimensión subyacente al retrato. No se trata simplemente de un adorno; el cráneo funciona como memento mori, recordatorio constante de la inevitabilidad de la muerte, incluso para aquellos que ostentan poder y riqueza. La forma en que las manos sostienen el cráneo sugiere una contemplación profunda, quizás una aceptación resignada del destino humano.
El fondo es oscuro y difuso, con un tapiz negro que se desvanece en la penumbra. Se distingue una inscripción apenas legible sobre una piedra a la izquierda, posiblemente indicando una fecha o una declaración de principios. La iluminación es teatral, enfocándose en el rostro y las manos del retratado, mientras que el resto de la figura permanece sumido en sombras.
En conjunto, la pintura trasciende un simple retrato; se convierte en una meditación sobre la vida, la muerte, el poder y la vanidad. El artista ha logrado crear una imagen compleja y sugerente, donde la opulencia material coexiste con la conciencia de la mortalidad, invitando al espectador a considerar los temas universales que subyacen a la representación del individuo. La mirada directa del retratado parece desafiar al observador a confrontar estas mismas reflexiones.