Hans Eworth – Lady Mary Grey (1545-1578)
Ubicación: Chequers Trust
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La iluminación es suave y dirigida principalmente hacia el rostro, resaltando sus facciones: una frente alta, ojos grandes y expresivos, y labios delicados que sugieren una cierta melancolía o introspección. La piel presenta un tono pálido, característico de la estética de la época, asociado a la pureza y al estatus social elevado.
El atuendo es sumamente elaborado. Se aprecia un vestido de terciopelo negro ricamente adornado con encajes blancos que crean un contraste visual llamativo. El cuello está recubierto por una elaborada gola, también bordada con intrincados diseños florales. Un collar de perlas delicadas rodea su cuello, añadiendo un toque de opulencia y refinamiento. En la cabeza, lleva un tocado que combina elementos decorativos como cintas y adornos florales, sutilmente inclinados hacia un lado.
Las manos, elegantemente entrelazadas frente a ella, exhiben una manicura cuidada y un anillo con una piedra preciosa en el dedo anular de la mano derecha. Este detalle podría aludir a su estado civil o a su pertenencia a una familia noble. La pose es formal pero no rígida; hay una sutil tensión en los dedos que sugiere una personalidad compleja, quizás marcada por circunstancias particulares.
Más allá de la representación literal, el retrato transmite un sentido de dignidad y reserva. El rostro, aunque bello, carece de una sonrisa abierta; su expresión es contenida, casi melancólica. El uso del negro como color dominante en el atuendo podría simbolizar luto o sobriedad, insinuando posibles dificultades o tragedias personales. La meticulosa atención al detalle en la indumentaria y los adornos subraya su posición social privilegiada, pero también puede interpretarse como una máscara que oculta una realidad más compleja. En definitiva, el retrato no solo busca capturar la apariencia física de la retratada, sino también sugerir aspectos de su carácter y su lugar dentro de un contexto histórico específico.