Jean Baptiste Siméon Chardin – Pears, walnuts and a glass of wine
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 1 Ответы
Великолепное исполнение, так и хочется съесть грушку
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, un vaso de cristal contiene un líquido de color burdeos intenso, presumiblemente vino. La luz incide sobre su superficie, revelando reflejos que sugieren transparencia y profundidad. A su derecha, tres peras ocupan el centro visual. Su piel presenta una variedad de tonalidades, desde el verde amarillento hasta el marrón verdoso, indicando diferentes grados de madurez. Se percibe la textura rugosa de la fruta, meticulosamente representada a través del pincel.
En primer plano, frente a las peras, se encuentran nueces y fragmentos de cáscara. Una navaja, con su empuñadura oscura y brillante, completa el conjunto. La disposición de los elementos no parece casual; hay una deliberada búsqueda de equilibrio y armonía en la composición.
La iluminación es clave para comprender la intención del artista. Proviene de un punto indeterminado, iluminando selectivamente los objetos y sumiendo el resto en la penumbra. Esta técnica acentúa el volumen y la materialidad de las peras y el vaso, mientras que el fondo oscuro actúa como telón de fondo neutro, concentrando la atención del espectador sobre los elementos principales.
Más allá de una simple representación de alimentos y utensilios, esta pintura evoca sensaciones de quietud, contemplación y placer sensorial. La presencia del vino sugiere un momento de indulgencia, mientras que las peras y nueces aluden a la abundancia y la naturaleza. La navaja, por su parte, introduce una nota de introspección, quizás sugiriendo el acto de disfrutar o incluso de cortar, de separar lo esencial de lo superfluo.
El conjunto transmite una sensación de fugacidad del tiempo y la belleza efímera de las cosas. La madurez de las peras, el vino en el vaso, todo apunta a un instante transitorio que se desvanece inevitablemente. La atmósfera general invita a la reflexión sobre los placeres simples de la vida y la conciencia de su carácter temporal.