Jean Baptiste Siméon Chardin – Still Life with three herings
Ubicación: Picardie Museum (Musee de Picardie), Amiens.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro vertical de la escena, tres ejemplares colgantes dominan la vista; su coloración rojiza contrasta con la palidez del resto de los elementos, atrayendo inmediatamente la mirada. La disposición de estos peces, suspendidos por un alambre visible, sugiere una preparación inminente para el consumo, evocando así la idea de sustento y supervivencia.
A la izquierda, una olla de cobre, ligeramente hundida en la penumbra, aporta una nota de rusticidad y funcionalidad. Su superficie reflectante capta tenuemente la luz, creando destellos que sugieren calor y contenido. Junto a ella, un paño blanco, arrugado y con cierta teatralidad dispuesto sobre una bandeja metálica, introduce una sensación de intimidad doméstica.
A la derecha, se observa una cesta repleta de verduras de hoja verde, cuyo color apagado contrasta con el brillo del metal que las contiene. La presencia de estos vegetales sugiere abundancia, aunque su aspecto ligeramente marchito podría interpretarse como un recordatorio de la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad de la decadencia.
En primer plano, sobre una superficie horizontal de madera oscura, se encuentran dos huevos blancos junto a un pequeño cuchillo. Esta disposición simple y directa introduce una nota de quietud y contemplación. Los huevos, símbolos universales de fertilidad y potencial, contrastan con el carácter perecedero de los peces y las verduras, insinuando la promesa de renovación frente a la realidad del deterioro.
La pintura, en su conjunto, transmite una atmósfera de sencillez y melancolía. La ausencia de elementos lujosos o exóticos sugiere un enfoque en lo esencial, en la vida cotidiana de las clases populares. El juego de luces y sombras contribuye a crear una sensación de profundidad y realismo, mientras que la disposición deliberada de los objetos invita a la reflexión sobre temas como la fugacidad del tiempo, la importancia del sustento y la belleza intrínseca de lo ordinario. La composición evoca un sentimiento de quietud contemplativa, casi como si el espectador fuera testigo de un momento efímero en la vida doméstica.