Edward John Poynter – The Peacock Fan: Portrait of Elizabeth Courtauld
Ubicación: Private Collection
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La paleta cromática se centra en tonos fríos: azules oscuros y grises dominan el vestido, contrastando con la calidez de la piel y el cabello oscuro peinado con un estilo que evoca la moda de finales del siglo XIX. La iluminación es suave y difusa, creando una atmósfera íntima y envolvente. La luz incide principalmente sobre el rostro y las manos, atrayendo la atención hacia estos elementos clave.
Un elemento central en la composición es el abanico de plumas de pavo real que la mujer sostiene con delicadeza. Este objeto no solo sirve como accesorio decorativo, sino que también introduce un simbolismo importante. El pavo real, tradicionalmente asociado con la vanidad, la belleza y la realeza, podría interpretarse como una alusión a la posición social de la retratada o a su propia percepción de sí misma. La disposición radial de las plumas crea un patrón visual que se repite en el diseño del vestido, generando una armonía compositiva sutil pero efectiva.
El fondo, aunque difuso y poco definido, sugiere un espacio interior con elementos decorativos como cuadros y muebles antiguos. Esta ambientación refuerza la idea de un entorno privilegiado y confortable. La silla de respaldo, parcialmente visible, contribuye a la sensación de intimidad y cercanía al espectador.
Más allá de la representación literal, el retrato parece explorar temas relacionados con la identidad femenina en una época marcada por convenciones sociales estrictas. La expresión facial de la retratada, combinada con la elegancia de su atuendo y la presencia del abanico, sugieren una complejidad interna que trasciende la mera apariencia externa. Se intuye una cierta tensión entre el deseo de encajar en las expectativas sociales y la búsqueda de una individualidad propia. La pose, aunque formal, no es rígida; hay un ligero giro del cuerpo que le da dinamismo a la imagen y sugiere una personalidad más compleja de lo que inicialmente aparenta. El abanico, además de su valor ornamental, podría interpretarse como un símbolo de ocultamiento o de protección, sugiriendo una reserva emocional.