Part 2 Prado Museum – Veronese, Paolo -- La familia de Caín errante
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su lado, un hombre de complexión robusta y barba espesa se encuentra de pie, apoyado en una vara o bastón. Su postura es tensa, casi defensiva; observa hacia la derecha con una expresión que sugiere inquietud o temor. La indumentaria del hombre es rudimentaria, consistente con una vida errante o exiliada. Su piel muestra un tono bronceado, diferente al de la mujer, lo que podría indicar una exposición prolongada a los elementos.
El paisaje que se extiende detrás de ellos es dominado por tonos oscuros y amenazantes. Se intuyen árboles y vegetación densa, así como una línea de horizonte distante donde el cielo se abre en un gris plomizo. En la lejanía, se vislumbra una pequeña agrupación de figuras humanas, posiblemente representando una comunidad o asentamiento al que el hombre parece evitar acercarse.
La pintura sugiere una narrativa de desterro y sufrimiento. La mujer y el niño representan la continuidad de la vida, un refugio en medio de la adversidad, mientras que el hombre encarna la carga del pecado y la soledad del exilio. El manto rojo podría simbolizar tanto la pasión como la pérdida, o incluso una conexión con un pasado más próspero. La mirada del hombre hacia la lejanía implica una búsqueda constante, ya sea de redención, venganza o simplemente un lugar seguro donde establecerse.
El contraste entre la luz que ilumina a la mujer y el niño y la oscuridad que envuelve al resto de la escena acentúa la sensación de aislamiento y desesperación. La composición general transmite una profunda melancolía y una reflexión sobre los temas del pecado, la culpa y las consecuencias de las acciones humanas. El paisaje, con su atmósfera opresiva, actúa como un reflejo del estado emocional de los personajes, intensificando el dramatismo de la escena.