Part 2 Prado Museum – El Greco -- Pentecostés
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La disposición de los apóstoles y seguidores es notablemente dinámica; sus rostros y extremidades se proyectan hacia el observador en gestos de asombro, fervor y éxtasis. Se aprecia una variedad considerable en las expresiones faciales: desde la contemplación serena hasta la sorpresa palpable, pasando por la devoción intensa. La artista ha empleado un tratamiento individualizado para cada rostro, otorgando a la multitud una sensación de autenticidad y vitalidad.
La paleta cromática es rica y contrastada. Los tonos cálidos – ocres, dorados, rojos – predominan en las vestimentas de los personajes, creando una atmósfera de solemnidad y trascendencia. El azul del manto de la figura central aporta un contrapunto visual que enfatiza su importancia dentro del conjunto. La oscuridad que envuelve el fondo contribuye a acentuar la luminosidad divina y a dirigir la atención hacia el núcleo espiritual de la obra.
La composición, con su verticalidad marcada, sugiere una conexión directa entre lo terrenal y lo divino. El artista parece querer transmitir un momento de revelación trascendental, donde la gracia divina desciende sobre los elegidos. La disposición en espiral de las figuras, ascendiendo hacia la luz, refuerza esta idea de elevación espiritual.
Más allá de la representación literal del evento narrado, se intuyen subtextos relacionados con la fe, la comunión y el poder transformador de lo sagrado. La multiplicidad de rostros sugiere una experiencia colectiva, un despertar espiritual compartido que trasciende las individualidades. La figura central, irradiando serenidad y autoridad, podría interpretarse como símbolo de la maternidad divina o de la encarnación del espíritu. El gesto de sus manos alzadas, en actitud de oración o recepción, invita a la contemplación y a la participación activa en el misterio que se despliega ante nosotros.