Roerich N.K. – Treasure angels
Ubicación: Konstantinovsky Palace (Government. Complex "Palace of Congresses" in Strelna). Russia.St. Petersburg
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En el primer plano, las figuras angelicales destacan por su iconografía tradicional, con halos dorados alrededor de sus cabezas y vestimentas de colores intensos, especialmente tonos rojizos y ocres que contrastan con la palidez del rostro. La disposición de estas figuras no es aleatoria; parecen avanzar hacia el espectador, creando una sensación de inmersión en un evento trascendental. Un elemento particularmente llamativo es la presencia de una roca oscura y rugosa en primerísimo plano, que actúa como barrera o umbral entre el mundo terrenal y lo divino.
El segundo plano, con su ciudadela fortificada, evoca una idea de refugio, santuario o incluso un paraíso inaccesible. La arquitectura es esquemática, casi abstracta, y se integra con la naturaleza de manera que resulta difícil distinguir dónde termina una y comienza la otra. La oscuridad de los árboles y las sombras refuerza esta sensación de misterio y lejanía.
El uso del color es significativo. Los tonos cálidos predominantes en las figuras angelicales sugieren pureza, divinidad y esperanza, mientras que el ocre del suelo transmite una atmósfera terrenal y a la vez dorada, casi mística. La roca oscura introduce un elemento de contraste y complejidad, posiblemente representando obstáculos, pruebas o incluso el peso del pecado.
En cuanto a los subtextos, la pintura parece explorar temas relacionados con la fe, la redención y la búsqueda de lo sagrado. Las figuras angelicales podrían representar intercesores entre Dios y la humanidad, guiando a los fieles hacia un lugar de refugio espiritual. La ciudadela amurallada simboliza la promesa de salvación o el paraíso eterno. La roca en primer plano podría interpretarse como una metáfora de las dificultades que se deben superar para alcanzar esa meta. En general, la obra transmite una profunda sensación de devoción y anhelo por lo trascendental, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre el destino humano. La composición, aunque aparentemente sencilla, es rica en simbolismo y evoca un universo espiritual complejo y sugerente.