Roerich N.K. – VENT. Finland
Ubicación: International N.K. Roerich’s Center-Museum, Moscow (Международный Центр-Музей им. Н.К. Рериха).
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El autor ha dispuesto una estructura compositiva marcada por fuertes contrastes entre las superficies verticales de las rocas y la horizontalidad del agua que ocupa la parte inferior del plano. Las formaciones rocosas se presentan como un muro imponente, casi inaccesible, con una textura rugosa y fragmentada, lograda mediante pinceladas rápidas y expresivas. En el centro superior, emerge un árbol esquelético, su tronco delgado y sus ramas desnudas apuntando hacia un cielo apenas insinuado.
La presencia del agua, aunque extensa, no aporta dinamismo a la escena; más bien, se integra en la atmósfera general de quietud y pesimismo. Su superficie está representada con pinceladas horizontales que sugieren una calma superficial, pero la oscuridad inherente al color sugiere profundidades insondables. Se percibe una hoja flotando sobre el agua, un pequeño detalle que podría interpretarse como símbolo de fragilidad o transitoriedad.
Más allá de la descripción literal del paisaje, esta pintura parece explorar temas relacionados con la soledad, la introspección y la confrontación con la naturaleza en su estado más inhóspito. La ausencia casi total de figuras humanas refuerza la sensación de aislamiento y desamparo. La monumentalidad de las rocas podría interpretarse como una metáfora de obstáculos insuperables o de fuerzas naturales implacables. El árbol, símbolo tradicional de vida, aparece aquí marchito y despojado, sugiriendo una pérdida o un declive.
En definitiva, la obra transmite una profunda sensación de melancolía y misterio, invitando a la reflexión sobre la condición humana frente a la inmensidad y el poderío del mundo natural. La técnica pictórica, con su énfasis en las pinceladas expresivas y la paleta cromática limitada, contribuye a crear una atmósfera opresiva que intensifica el impacto emocional de la escena.