Roerich N.K. – Portrait
Ubicación: State Russian Museum, St. Petersburg (Государственный Русский Музей).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El rostro exhibe los signos ineludibles del paso del tiempo: arrugas profundas surcan la frente y las mejillas, delineando una historia de experiencias vividas. La mirada, aunque velada por el ángulo del retrato, transmite una sensación de introspección y quizás, cierta melancolía. Lleva gafas de montura metálica que se posan sobre su nariz, un detalle que acentúa la apariencia intelectual y erudita del personaje.
El cabello es escaso y canoso, mientras que una barba tupida, también grisácea, cubre parcialmente el mentón. La barba, con sus trazos rápidos y sombríos, contribuye a la atmósfera de solemnidad que emana el retrato. La vestimenta, aunque simplificada en su representación, sugiere un atuendo formal: se distingue un chaleco oscuro sobre una camisa o blusa clara.
El fondo es prácticamente inexistente, sumido en la oscuridad, lo cual concentra toda la atención en la figura del retratado. Esta ausencia de contexto ambiental refuerza la impresión de que estamos ante un estudio psicológico más que ante una mera representación física.
La pincelada, o mejor dicho, el trazo, es suelto y expresivo, capturando no solo las características físicas del hombre sino también su carácter y su estado anímico. Se percibe una cierta fragilidad en la figura, pero también una dignidad intrínseca que se resiste al peso de los años.
En cuanto a subtextos, el retrato podría interpretarse como una reflexión sobre el tiempo, la memoria y la sabiduría adquirida con la experiencia. La severidad del rostro y la mirada penetrante sugieren un hombre reflexivo, posiblemente un intelectual o un artista. La sencillez del dibujo, al carecer de adornos superfluos, apunta a una búsqueda de la esencia, de lo fundamental en el ser humano. El retrato evoca una sensación de intimidad, como si el espectador estuviera contemplando un momento privado y revelador de la vida del retratado.