Roerich N.K. – Nizhniy Novgorod. The Kremlin tower
Ubicación: The State Museum of Oriental Art, Moscow (Государственный музей искусства народов Востока).
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La obra presenta una estructura arquitectónica imponente, presumiblemente una torre o sección fortificada, construida con bloques de piedra de tonalidades ocres y amarillentas. La luz incide directamente sobre el lado visible de esta construcción, generando fuertes contrastes con las áreas en sombra que definen su volumen y robustez. El tratamiento de la superficie es notablemente expresivo; la pincelada es gruesa, palpable, casi escultórica, lo cual acentúa la materialidad de la piedra y sugiere una textura áspera e irregular.
A la derecha de la torre principal, se observa un fragmento de muro adyacente, pintado con colores más cálidos –rojizos y marrones– que contrastan con el amarillo pálido del edificio central. Este muro parece estar en un estado de deterioro o reconstrucción, evidenciado por las líneas sinuosas y la disposición caótica de los bloques.
El fondo se compone de una atmósfera densa y oscura, representada mediante tonos grises y azulados. Esta oscuridad no solo sirve para resaltar la luminosidad de la torre, sino que también contribuye a crear una sensación de aislamiento y solemnidad. La base de la estructura parece hundirse en un terreno indefinido, posiblemente vegetación o escombros, lo cual refuerza la idea de antigüedad y arraigo histórico.
La composición se centra casi exclusivamente en la arquitectura, desprovista de figuras humanas u otros elementos que puedan distraer la atención del espectador. Esta ausencia sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo, la permanencia de las estructuras frente a la fragilidad de la existencia humana, o quizás un interés por capturar la esencia misma de la fortaleza y su significado simbólico. La pincelada enérgica y los colores terrosos evocan una sensación de solidez, pero también de desgaste y melancolía. Se percibe una tensión entre la monumentalidad del edificio y el deterioro visible en sus alrededores, lo que podría interpretarse como un comentario sobre la inevitabilidad del cambio y la decadencia.