Charles Reuben Ryley – ’The Vicar of Wakefield,’ Vol. I, Chap. VIII- Dining in the Hayfields’ (Surprised by Mr. Thornhill’s...
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El grupo humano es heterogéneo: un hombre mayor, presumiblemente el clérigo del título, parece sorprendido o desconcertado, mientras que otro caballero, vestido con ropas más elegantes, se aproxima a la mesa. Una mujer, ataviada con un sombrero adornado con cintas azules, observa la escena con una expresión de curiosidad contenida. Los niños, numerosos y bulliciosos, interactúan entre sí y con los adultos, añadiendo dinamismo y vitalidad al conjunto. Uno de ellos, situado en primer plano a la derecha, levanta la mano como señalando algo fuera del campo visual inmediato.
La iluminación es suave y difusa, característica de la pintura inglesa del siglo XVIII, que favorece una representación naturalista y evita contrastes dramáticos. La paleta cromática se centra en tonos verdes, marrones y ocres, propios del entorno rural, con toques de blanco y azul en las vestimentas para crear puntos focales visuales.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la sorpresa, la intrusión y el contraste entre la sencillez pastoral y la formalidad social. La presencia inesperada del caballero sugiere una interrupción de la armonía familiar, posiblemente aludiendo a un conflicto o una situación comprometida que se desarrollará posteriormente en la narrativa. La disposición de los personajes, con algunos mirando hacia el espectador y otros absortos en sus propias acciones, crea una sensación de espontaneidad y realismo. La abundancia de niños podría interpretarse como una representación de la fertilidad y la prosperidad, pero también introduce un elemento de caos y desorden que contrasta con la aparente tranquilidad del entorno. La escena, en su conjunto, invita a la reflexión sobre las convenciones sociales, el papel de la familia y los límites entre lo público y lo privado. La postura del clérigo, visiblemente perturbado, sugiere una crítica sutil a la rigidez moral o a las expectativas impuestas por la sociedad.