Ann Mitchell – Blessing The Goblins
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La obra presenta una escena ritual compleja y atípica. En el centro, un sacerdote, vestido con ornamentos rojos y blancos intensos, preside sobre una congregación variopinta. La figura del clérigo se destaca por su tamaño y posición central, sugiriendo autoridad y solemnidad. Sin embargo, la naturaleza de los feligreses es inusual: parecen ser criaturas grotescas, figuras pequeñas y caricaturescas con rasgos animales o demoníacos.
El espacio que rodea al sacerdote está delimitado por una estructura vertical similar a barrotes o rejas, creando un ambiente claustrofóbico y posiblemente simbólico de confinamiento o protección. Dentro de este espacio, se observa una profusión de símbolos y figuras diminutas flotando en un fondo azul oscuro. Estos elementos incluyen cruces, ojos, figuras humanas en diversas posturas (algunas adorando, otras cayendo), animales y formas abstractas que parecen representar una mezcla de iconografía religiosa y elementos más oscuros o paganos.
La luz parece emanar desde la parte superior central de la composición, donde se distingue un sol radiante y un objeto que recuerda a un barco o arca sobre una cruz. Esta iluminación focaliza la atención en el sacerdote y el ritual que está llevando a cabo.
El estilo pictórico es deliberadamente ingenuo, con colores planos y contornos marcados, lo cual acentúa el carácter fantástico y perturbador de la escena. La composición general sugiere un contraste entre la solemnidad del acto religioso y la naturaleza grotesca de los participantes. Se puede interpretar como una crítica a la hipocresía religiosa o una representación de la corrupción espiritual.
La abundancia de símbolos ambiguos invita a múltiples interpretaciones, sugiriendo que el ritual podría estar relacionado con temas de redención, sacrificio, o incluso una inversión de los valores religiosos tradicionales. La presencia de figuras caídas y elementos oscuros insinúa un conflicto interno o una lucha entre el bien y el mal. El conjunto evoca una atmósfera inquietante y enigmática, donde la línea que separa lo sagrado de lo profano se difumina deliberadamente.