Nicolas Poussin – Cephalus and Aurora
Ubicación: National Gallery, London.
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Al centro, dos figuras adultas se abrazan; el hombre, de complexión atlética y piel bronceada, viste una túnica azul que contrasta con la desnudez de su compañera femenina. Ella, igualmente desvestida, se apoya en él, mostrando una expresión serena y contemplativa. La proximidad física entre ambos sugiere intimidad y afecto.
A sus pies, un niño pequeño, también desnudo, levanta los brazos hacia el cielo con gesto juguetón. Su presencia introduce una nota de inocencia y vitalidad a la escena. A su izquierda, otro personaje masculino, recostado sobre una cama de hojas, parece dormido o sumido en un estado de letargo. Su postura relajada y la expresión somnolienta sugieren vulnerabilidad y pasividad.
En el plano superior, se distingue la figura de un ciervo blanco, que emerge entre los árboles. Su presencia introduce un elemento simbólico asociado a la pureza, la gracia y la conexión con la naturaleza. La disposición del ciervo, ligeramente alejado de los personajes principales, sugiere una cierta distancia o separación.
La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos: dorados, ocres, amarillos y marrones que evocan la luz del amanecer o el atardecer. El uso de estos colores contribuye a crear una atmósfera onírica y sensual. La técnica pictórica parece buscar la suavidad en los contornos y la difuminación de las formas, lo que refuerza la sensación de ensueño.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una alegoría del amor, el deseo y la fertilidad. El encuentro entre los dos personajes centrales simboliza la unión de fuerzas opuestas: la masculinidad y la feminidad, la tierra y el cielo. La presencia del niño sugiere la promesa de una nueva vida, mientras que la figura dormida podría representar la decadencia o la pérdida. El ciervo, como símbolo de pureza, introduce un elemento de idealización y trascendencia a la escena. En general, la obra transmite una sensación de armonía y equilibrio entre el mundo natural y el humano, aunque también se percibe una sutil tensión entre la vitalidad y la vulnerabilidad.