Nicolas Poussin – Midas at the source of the river
Ubicación: Museum Fesch (Musée Fesch), Ajaccio.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre arrodillado parece estar implorando o tocando la fuente con desesperación. Su postura es encorvada, su rostro oculto parcialmente en la sombra, lo que sugiere angustia o remordimiento. La desnudez acentúa su vulnerabilidad y su conexión directa con el entorno natural.
La figura sentada, por su parte, irradia una presencia imponente, aunque también de resignación. Su vestimenta lujosa contrasta fuertemente con la sencillez del otro personaje, marcando una diferencia social y quizás moral. La corona sugiere poder y autoridad, pero su expresión es difícil de leer; parece contemplar la fuente con una mezcla de melancolía y aceptación.
La fuente misma se presenta como un elemento crucial en la narrativa. Su ubicación estratégica, rodeada de vegetación exuberante, la convierte en el punto focal visual y simbólico de la escena. El agua, tradicionalmente asociada a la purificación y la redención, podría representar una oportunidad para deshacer una maldición o expiar una culpa.
La paleta de colores es predominantemente oscura, con tonos terrosos y verdes apagados que refuerzan la atmósfera de tristeza y desesperación. La luz tenue se concentra en las figuras principales, resaltando sus expresiones y gestos. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo de la escena y crea una sensación de profundidad.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la codicia, el arrepentimiento y la búsqueda de redención. La fuente podría simbolizar la esperanza o la posibilidad de revertir las consecuencias de un acto imprudente. El contraste entre la opulencia del hombre coronado y la humildad del desnudo sugiere una reflexión sobre la naturaleza del poder y sus límites. La composición, en su conjunto, invita a la contemplación sobre la fragilidad humana y la inevitabilidad del sufrimiento. La escena evoca un momento de crisis personal, donde el individuo se enfrenta a las consecuencias de sus acciones y busca desesperadamente una forma de alivio o perdón.